Leonardo Arismendi Las locuras y pensamientos de un ser del mundo de la computación

El chiste inconcluso

Esta es la historia de un hipopótamo del tamaño de un perrito…mejor, que siga Leo!
Este chiste sin final contado alguna vez por mi hermano cuando tenía unos 9 años me ha dejado con la intriga desde entonces. Muchas veces lo uso como frase final cuando ya no se que decir y quiero pasarle la pelota a otra persona, claro, solo me entiendo yo.
De esta historia siempre he querido saber cual hubiera sido su final. Mi hermano en su son de cuentacuentos, historias increíbles tipo el protagonista de Big Fish, seguramente tenía para ese entonces un desenlace fenomenal, lleno de gestos, tal y como si estuvieras viendo una película, pero por alguna razón no quiso terminarla, a lo mejor por la ladilla que implicaba en ese momento, quizás los primos que en ese momento nos acompañaban no le pararon mucha bola y lo dejó para el olvido, quien sabe, quizás no tenía final. Lo que se es que además de haber quedado en el recuerdo en mi memoria, quedó grabado en un cassette TDK.
También le he querido inventar un cuerpo y final al cuento pero mi imaginación, fuera de cuestiones laborales, no da para mucho, a duras penas me da para escribir de tanto en tanto un cuento en este blog.
Alguna vez se me ocurrió preguntarle a mi hermano como terminaba, pero no se, pienso que es bueno que haya quedado así, para que en mis tiempos de ocio y pelabolismo pueda poco a poco ir pensando en algo que en unos cuantos años quede completo y pueda servir como historias que contarle a mis hijos, sobrinos, nietos y demás. Como aquella de la hormiguita que alguna vez me contaron y que aún me hace reír cada vez que la recuerdo, que vaina contigo.
También, como otras pendejeras de carajito, recuerdo y uso algunas frases que entre mis hermanos, primos y mi amigo Humberto de la secundaria alguna vez creamos, estas pueden ser:
1) “¿Cómo me veo? – ¡Como un culo!” (sacado de Terminator en su traducción al español)
2) “Ya estamos listos! – Si, falta la mierda. ¡Elga siempre dice que no lo recuerdo! – ¡No esta vez! – ¡Elga estará muy sorprendida!, ssshhh, pronto, ahí viene, y no olvides gritar sorpresa. – Sopreeeesaaaa!!!!” (sacado y modificado de una historieta de Olafo)
3) “¡Tráeme la vaca que yo le pego el mordisco!” (sacado de una historieta de Gardfield)
4) “¡Andando Robin!” (sacado de Batman de los años 70)
5) “¡Sabe a corcho la mardita!” (cuento con mis primos de un vino al cual a falta de sacacorchos u otro implemento, fue cortado a fuerza de cortauñas y empujado hacia adentro, todo desmenuzado y vuelto mierda, mientras escuchábamos a Pavarotti)
Se me pasan otras más. Ya las recordaré. Esas quedaron para la posteridad.
Esta es la historia de un hipopótamo del tamaño de un perrito…mejor, que siga Leo!

Comments (2)

adriFebruary 24th, 2009 at 11:23 pm

otro:
-dereck: se procede a forzar los labios, superior e inferior, padentro. osea, que se enrrollan de forma fascinante hasta que no se vean, hacia dentro de la boca que tocan los dientes por debajito, y estos se ven bien relucientes. Uno parece un esqueleto. y dice: dereck.
-a vos te gusta la verguita: con una ceja levantaáh.
-queréis pelos?: y haces el gesto de que te lo sacas del pecho entre las camisas y los repartes como si fueran bendiciones.
-mardaito: saludo cariñoso y afectuoso.

jejejeje.. sabe a corcho la muy mardita.

adminFebruary 25th, 2009 at 8:50 am

Coño! Dereck! jajajaja que de milenios!
Que arrechera agarraba con Dereck :)

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